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Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergología Pediátrica
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no los que cabría esperar en una RA, su
intensidad y grado de afectación en la ca-
lidad de vida del niño y la respuesta al tra-
tamiento. El análisis de la patocronia nos
ofrece importante información sobre su
posible etiología. En toda anamnesis debe
figurar:
• Edad actual, domicilio habitual y segun-
das residencias, área geográfica, medio
socioeconómico, profesión de los pa-
dres, aficiones, etc.
• Signo o síntoma dominante, el que más
preocupa al paciente.
• Descripción detallada de la sintomatolo-
gía clínica completa. Presencia o ausen-
cia de los síntomas descritos anterior-
mente y sus características, así como la
presencia o ausencia de los síntomas
asociados.
• Se debe definir la edad de inicio, la du-
ración e intensidad de los síntomas, con
qué frecuencia aparecen, el periodo es-
tacional en el que se presentan y las cir-
cunstancias en las que el niño empeora
(en el interior o exterior del domicilio,
maniobras de limpieza, días de viento,
contacto con animales, aficiones, hábi-
to tabáquico en el caso de adolescentes,
características del domicilio, ubicación,
humedad, zonas industriales cercanas,
características de las habitaciones).
• Antecedentes familiares y personales
de patología alérgica. Valorar síntomas
en otros órganos como la piel (dermati-
tis atópica) o el pulmón (asma).
• También se debe interrogar sobre los
tratamientos recibidos, el grado de ad-
herencia, sus posibles efectos colatera-
les y la respuesta obtenida a los mismos.
Todas y cada una de estas cuestiones de-
ben ser valoradas, no solo en la primera
visita, sino también en todas y cada una de
las revisiones, con el fin de asegurarnos de
que el diagnóstico ha sido correcto y de-
tectar la posibilidad de aparición de nue-
vas sensibilizaciones.
Exploración
El aspecto general del niño con RA es el de
un niño con facies adenoidea, por la res-
piración bucal que presenta, pliegue nasal
transverso producido por el rascado y el
llamado “saludo alérgico”, así como el do-
ble pliegue en el párpado inferior u ojeras
marcadas. Se ha de valorar los posibles
signos de atopia, como dermatitis atópica,
conjuntivitis, asma…
Mediante rinoscopia se puede observar
posibles desviaciones del tabique, hiper-
trofia de cornetes, aumento de secrecio-
nes, color de las mucosas, sangrado, etc.
Excepcionalmente, los niños afectos de RA
precisan de una exploración instrumental
más compleja como la que, a veces, se re-
quiere en los pacientes adultos.
Mediante fibrorrinoscopia puede descar-
tarse la presencia de las alteraciones ana-
tómicas y los procesos inflamatorios que
pueden ser el origen de una gran obstruc-
ción nasal: malformaciones, desviaciones
del tabique, cuerpos extraños, poliposis
nasal, hipertrofia de adenoides, tumores
benignos o malignos.
Mediante rinomanometría se puede eva-
luar la resistencia mecánica que ofrece la
cavidad nasal al paso del aire en las distin-
tas fases de la respiración y las variaciones
de presión que experimenta la corriente
de aire al atravesar las fosas nasales. Esta
evaluación se puede realizar por diferentes
métodos, de los cuales la rinomanometría
anterior activa es la que se utiliza de forma
más habitual. Su principal utilidad, además
de la de objetivar la presencia de obstruc-
ción nasal, es la de evaluar la respuesta a
diferentes intervenciones terapéuticas que
podamos aplicar en estos niños.
La rinometría acústica es una técnica
mediante la que se valora la geometría de
las fosas nasales basándose en la reflexión
de una onda acústica. Es un método alta-
mente reproducible que requiere una mí-
nima colaboración por parte de los pacien-
tes, por lo que resulta especialmente útil




