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XXXIX

Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergología Pediátrica

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no los que cabría esperar en una RA, su

intensidad y grado de afectación en la ca-

lidad de vida del niño y la respuesta al tra-

tamiento. El análisis de la patocronia nos

ofrece importante información sobre su

posible etiología. En toda anamnesis debe

figurar:

• Edad actual, domicilio habitual y segun-

das residencias, área geográfica, medio

socioeconómico, profesión de los pa-

dres, aficiones, etc.

• Signo o síntoma dominante, el que más

preocupa al paciente.

• Descripción detallada de la sintomatolo-

gía clínica completa. Presencia o ausen-

cia de los síntomas descritos anterior-

mente y sus características, así como la

presencia o ausencia de los síntomas

asociados.

• Se debe definir la edad de inicio, la du-

ración e intensidad de los síntomas, con

qué frecuencia aparecen, el periodo es-

tacional en el que se presentan y las cir-

cunstancias en las que el niño empeora

(en el interior o exterior del domicilio,

maniobras de limpieza, días de viento,

contacto con animales, aficiones, hábi-

to tabáquico en el caso de adolescentes,

características del domicilio, ubicación,

humedad, zonas industriales cercanas,

características de las habitaciones).

• Antecedentes familiares y personales

de patología alérgica. Valorar síntomas

en otros órganos como la piel (dermati-

tis atópica) o el pulmón (asma).

• También se debe interrogar sobre los

tratamientos recibidos, el grado de ad-

herencia, sus posibles efectos colatera-

les y la respuesta obtenida a los mismos.

Todas y cada una de estas cuestiones de-

ben ser valoradas, no solo en la primera

visita, sino también en todas y cada una de

las revisiones, con el fin de asegurarnos de

que el diagnóstico ha sido correcto y de-

tectar la posibilidad de aparición de nue-

vas sensibilizaciones.

Exploración

El aspecto general del niño con RA es el de

un niño con facies adenoidea, por la res-

piración bucal que presenta, pliegue nasal

transverso producido por el rascado y el

llamado “saludo alérgico”, así como el do-

ble pliegue en el párpado inferior u ojeras

marcadas. Se ha de valorar los posibles

signos de atopia, como dermatitis atópica,

conjuntivitis, asma…

Mediante rinoscopia se puede observar

posibles desviaciones del tabique, hiper-

trofia de cornetes, aumento de secrecio-

nes, color de las mucosas, sangrado, etc.

Excepcionalmente, los niños afectos de RA

precisan de una exploración instrumental

más compleja como la que, a veces, se re-

quiere en los pacientes adultos.

Mediante fibrorrinoscopia puede descar-

tarse la presencia de las alteraciones ana-

tómicas y los procesos inflamatorios que

pueden ser el origen de una gran obstruc-

ción nasal: malformaciones, desviaciones

del tabique, cuerpos extraños, poliposis

nasal, hipertrofia de adenoides, tumores

benignos o malignos.

Mediante rinomanometría se puede eva-

luar la resistencia mecánica que ofrece la

cavidad nasal al paso del aire en las distin-

tas fases de la respiración y las variaciones

de presión que experimenta la corriente

de aire al atravesar las fosas nasales. Esta

evaluación se puede realizar por diferentes

métodos, de los cuales la rinomanometría

anterior activa es la que se utiliza de forma

más habitual. Su principal utilidad, además

de la de objetivar la presencia de obstruc-

ción nasal, es la de evaluar la respuesta a

diferentes intervenciones terapéuticas que

podamos aplicar en estos niños.

La rinometría acústica es una técnica

mediante la que se valora la geometría de

las fosas nasales basándose en la reflexión

de una onda acústica. Es un método alta-

mente reproducible que requiere una mí-

nima colaboración por parte de los pacien-

tes, por lo que resulta especialmente útil