Control del asma
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es uniforme, que el depósito pulmonar es
superior (25-35%), son de pequeño tama-
ño, no usan gases contaminantes e infor-
man de las dosis disponibles. Sus incon-
venientes son que precisan un flujo alto
(30-60 L/min), aumentan el depósito en
orofaringe, pueden verse alterados con la
humedad y que en algunos no se aprecia
la inhalación (Figura 6).
• Nebulizadores.
Raramente están indica-
dos,
tanto en crisis como en tratamien-
tos crónicos. Su indicación se restringe
a exacerbaciones graves o pacientes
que no pueden usar otros dispositivos.
Sus ventajas son que la inhalación es
fácil, se pueden administrar varios fár-
macos al mismo tiempo a altas dosis,
puede aportar oxígeno, es compatible
con la ventilación mecánica y humidifi-
ca las vías aéreas. Sus inconvenientes
son que requieren una fuente de ener-
gía, mayor tiempo para la inhalación,
el depósito pulmonar del fármaco es
escaso, no es transportable, es ruidoso,
hay poco control de la dosis, el mante-
nimiento es complicado, y hay una ma-
yor incidencia de taquicardia y riesgo
de hiperreactividad bronquial.
• Sistemas de inhalación recomendados.
Aunque hay que individualizar cada
caso, una posible orientación sería:
En <4 años: inhalador presurizado con
cámara espaciadora de pequeño tama-
ño y mascarilla facial
De 4 a 6 años: inhalador presurizado con
cámara espaciadora con/sin mascarilla
En >6 años: inhalador presurizado con
cámara espaciadora con boquilla o in-
halador de polvo seco (tras comprobar
la técnica).
RELACIÓN ENTRE
ATENCIÓN PRIMARIA (AP) Y
ESPECIALIZADA (AE)
La mayoría de los niños y adolescentes
asmáticos presentan un asma leve o mo-
derado que se controla bien con poca me-
dicación de base pero que precisa de con-
troles periódicos a corto plazo, por lo que
es lógico que los pediatras de AP tengan
un papel primordial en la atención de gran
parte de estos niños. No obstante existen
algunas situaciones clínicas en las que
debe ser atendido por un especialista. Es
necesario que exista una buena coordina-
ción y comunicación entre los profesiona-
les de primaria y especializada, que de-
bieran trabajar con una estrategia común.
Los criterios de derivación son variables y
pueden verse modificados por el sistema
sanitario existente, así como por la expe-
riencia en el asma de los profesionales de
atención primaria. Deberían establecerse
conjuntamente entre los pediatras de AP y
AE de cada área. Los criterios de deriva-
ción de los últimos consensos, se resumen
a continuación
2,11
:
– Cuando hayan dudas acerca del diag-
nóstico de asma.
– Cuando necesite una valoración alergo-
lógica y/o funcional.
– Cuando el asma no esté controladado
a pesar del empleo de dosis medias de
corticoides inhalados
– Cuando cumplan criterios de asma gra-
ve (escalón 3-4), de difícil control o de
riesgo vital.
– Cuando el niño con asma se pueda be-
neficiar de un tratamiento con inmuno-
terapia.
– Sospecha de efectos secundarios del
tratamiento
– Asma y alergia alimentaria confirmada
BIBLIOGRAFÍA
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