XXXIX
Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergología Pediátrica
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Escalón 0:
No precisa tratamiento contro-
lador. En este escalón se utiliza únicamen-
te SABA a demanda.
Escalón 1:
El fármaco de elección para la
mayoría de las guías son los GCI a bajas
dosis. Los ARLT se utilizarían si no hay res-
puesta inicial a los GCI, si los pacientes pre-
sentan dificultades en la administración de
los GCI o en preescolares con sibilancias
recurrentes desencadenadas por virus e in-
tercrisis asintomática.
Escalón 2:
La opción preferida en la ma-
yoría de las guías es duplicar la dosis de
GCI (dosis medias). Puede considerarse el
uso GCI a dosis bajas y asociar un segundo
fármaco controlador como los ARLT o los
LABA (en niños de más de 12 años).
Escalón 3-4:
La mayoría de las guías reco-
miendan GCI a dosis medias (x2) asociado a
LABA. Otras opciones son la asociación de
GCI (x2) +ARLT o GCI a dosis altas (x4) Si no
se consigue el control con la asociación de
fármacos, aumentar la dosis de corticoides.
En niños ≤ 5 años, GCI a dosis medias (x2)
asociado a ARLT o GCI a dosis altas (x4). Si
no se consigue el control asociar LABA. En
algunas guías se indica el uso de Omalizu-
mab a partir de este escalón.
Escalón 5:
Corticoides orales a dosis bajas.
La mayoría de las guías incluyen en este
paso el uso de Omalizumab, en niños ≥ 6
años con asma alérgica grave.
El Asma episódica ocasional se trataría con
fármacos aliviadores. En el asma episódi-
ca frecuente se iniciaría el tratamiento de
mantenimiento correspondiente al escalón
1. En el asma persistente moderada se co-
menzaría en el escalón 2. En asma persis-
tente grave en el escalón 3-4.
Si el control no se alcanza en 1-3 meses, se
subiría un escalón en la medicación de man-
tenimiento. Valorar la reducción escalonada
del tratamiento cuando el asma haya estado
bien controlada durante 3 meses, en 50% a
intervalos de 2-3 meses. Las recomendacio-
nes son las de utilizar la mínima dosis de GCI
para mantener el control del asma. Elegir el
momento apropiado para la reducción del
tratamiento (ausencia de infecciones respi-
ratorias, ausencia de viajes, fuera de la épo-
ca de mayor exposición al alérgeno).
La frecuencia de las visitas dependerá del
nivel de control inicial del paciente, de su
respuesta al tratamiento y de su nivel de
involucración en el automanejo. Los pa-
cientes deberían ser examinados 1-3 me-
ses después de iniciado el tratamiento,
y luego cada 3-6 meses. Después de una
exacerbación, sería aconsejable acortar el
tiempo de la visita.
ASMA EN EL NIÑO
PREESCOLAR
Las sibilancias recurrentes a esta edad, son
frecuentes y con pronóstico a medio-largo
plazo muy distintos. No existen buenos fac-
tores predictivos para determinar qué niños
van a tener sibilancias de forma transitoria y
cuáles persistirán en la edad adulta. Se des-
criben dos fenotipos clínicos a esta edad
7
:
el Asma inducido por virus, con crisis ex-
clusivamente en el contexto de infecciones
respiratorias e intercrisis asintomática, con
predominio de inflamación neutrofílica y
respuesta a montelukast, y el Asma induci-
do por desencadenantes múltiples, con cri-
sis con los virus y además síntomas con la
risa, el llanto, la actividad física…, con me-
jor respuesta al tratamiento con corticoides
inhalados. Por otro lado, en este grupo de
niños, las sibilancias persistentes podrían
ser la manifestación de otras enfermedades
subyacentes, por lo que hay que plantearse
el diagnóstico diferencial antes de iniciar el
tratamiento o ante la falta de respuesta. La
respuesta al tratamiento de mantenimiento
es variable y no modifica la evolución natu-
ral de la enfermedad. Se recomienda como
tratamiento de primera línea los corticoides
inhalados, excepto en el fenotipo de asma
inducida exclusivamente por virus, en quie-
nes se mantiene el montelukast como alter-
nativa al mismo nivel
7
. Valorar su retirada a
los 2-3 meses, tanto si hay respuesta como
si no, ya que la mejoría puede deberse a la




