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Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergología Pediátrica
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menos eficaz que los corticoides inha-
lados
14
. Se utilizan como alternativa si
no hay respuesta inicial a los GCI, si los
pacientes presentan dificultades en su
administración o en preescolares con
exacerbaciones recurrentes inducidas
por virus, con intercrisis asintomática.
También han mostrado utilidad en el
asma inducida por ejercicio. Asociados
a los GCI, parece tener efecto antiinfla-
matorio complementario, permitiendo
la reducción del corticoide. Dosificación
a partir de los 6 meses: en < 6 años, 4
mg al día, en > 6 años 5 mg/día y en >
12 años 10 mg/día. Preferentemente por
la noche. Efectos secundarios escasos:
cefalea y molestias digestivas.
– Broncodilatadores B2 adrenérgicos de
acción prolongada (LABA):
Formoterol y
salmeterol. Presentan un efecto bronco-
dilatador de larga duración y efecto bron-
coprotector. Son fármacos ahorradores
de corticoides. Debido a que se presenta
un riesgo (pequeño pero significativo) de
exacerbaciones graves y muerte asocia-
do a su uso diario, debe administrarse
siembre combinado con corticoides inha-
lados y preferiblemente en > de 5 años, ya
que en niños pequeños no hay estudios
de eficacia y seguridad. Se recomienda
en niños con asma persistente que no se
controlan con dosis medias de GCI. Do-
sificación: Salmeterol (50 mcg/12 h, máx.
100 mcg/día) y Formoterol (6 mcg/12 h,
máx. 36 mcg/día). Hay preparados para
administrar en combinación con GCI
en el mismo dispositivo. Se dispone de
combinaciones de salmeterol/fluticasona
y formoterol/budesonida.
– Cromonas y antihistamínicos
(Ketotife-
no o Cetirizina), no han demostrado su
eficacia, por lo que no se incluyen en
los consensos actuales.
– Macrólidos:
la evidencia actual es insu-
ficiente para recomendar su uso.
– Metilxantinas:
teofilina. Indicado en
el asma grave no controlado con GCI
asociado a otros fármacos. Se precisan
más estudios para definir la relación
riesgo-beneficio.
– Corticoides orales:
Como tratamiento
continuado, se usa en el asma grave no
controlado y manteniendo la mínima do-
sis que permita al paciente estar controla-
da (≤ 7.5 mg/día de equivalente de predni-
sona). La retirada debe ser paulatina.
– Anticuerpos monoclonales anti-E:
oma-
lizumab. Es un anticuerpo monoclonal
humanizado que se une a la IgE y pre-
viene la unión de ésta al receptor de alta
afinidad FCeRI. De esta forma reduce la
cantidad de IgE libre disponible para
desencadenar la cascada alérgica. Es de
uso hospitalario y estaría indicado en el
asma alérgica grave no controlado
2,4
.
MANEJO DEL ASMA BASADO
EN EL CONTROL
Los objetivos del manejo del asma son:
– Conseguir un buen control del asma y
mantener unos niveles de actividad nor-
mal, con la menor medicación posible.
– Minimizar el riesgo de exacerbaciones,
obstrucción fija el flujo aéreo y los efec-
tos secundarios del tratamiento.
Para conseguir un buen control del asma,
hay que establecer un
plan terapéutico in-
tegral
que comprenda:
1. La educación del paciente y su familia
.
Tiene como principal objetivo propor-
cionar al paciente y a los familiares, los
conocimientos y habilidades necesa-
rias para mejorar el autocuidado y el
cumplimiento terapéutico. La educa-
ción debería ser una parte importante
del manejo del asma en todos los ni-
veles asistenciales, tanto en atención
primaria como especializada, y para
ello es preciso una gran intercomuni-
cación entre ambos. Ello conlleva a un
mejor control de la enfermedad y una
mayor autonomía para el paciente. La
educación de la familia debería abarcar
dos aspectos, la transmisión de infor-




