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Dermatitis atópica y alergia.

Relación entre dermatitis atópica y

alergia alimentaria

Mónica Belda Anaya

Unidad de Alergia Infantil. Hospital Virgen de los Lirios. Alcoy

INTRODUCCIÓN

La dermatitis atópica (DA) es una enferme-

dad crónica, inflamatoria y pruriginosa de

la piel que típicamente cursa con períodos

de exacerbación y remisión, y que se ini-

cia durante la infancia en la mayoría de los

casos. Es la enfermedad cutánea crónica

más frecuente en la edad pediátrica y afec-

ta aproximadamente a un 10% de los niños

en alguna etapa de su vida.

ETIOPATOGENIA

La capa más externa de la piel, llamada

estrato córneo, es crítica en la integridad

de la barrera de la piel, siendo la proteína

filagrina clave en la formación y estructura

del mismo.

Aunque la patogénesis de la DA es com-

pleja, los avances recientes de la investiga-

ción apoyan el papel de una barrera anor-

mal de la piel. Está basada en tres pilares:

– Predisposición genética; mutación en

genes que codifican proteínas que inter-

vienen en la estructura y función de la

epidermis como el de la filagrina, que fa-

cilitan las alteraciones de la barrera epi-

telial y la persistencia de la inflamación.

O bien mutaciones en genes que codi-

fican elementos principales del sistema

inmune ; citocinasTh2 como IL-4, IL-5, IL-

13, GM-CSF

– Disfunción de la barrera cutánea con

manto lipídico defectuoso y por tanto,

mayor pérdida de agua transepidérmica.

La piel presenta microfisuras y grietas

siendo susceptible a la entrada de irritan-

tes, alérgenos y microorganismos pató-

genos, que contribuyen a la inflamación

e infección (el 90% de niños están colo-

nizados por Staphyloccus Aureus que

actúa como superantígeno)

– Infiltrado inflamatorio persistente de la

dermis, inicialmente Th2 y de forma tar-

díaTh1

DIAGNÓSTICO DE LA

DERMATITIS ATÓPICA

A pesar del nombre, la DA en sí no es una

alergia de tipo 1 ni se asocia necesaria-

mente con sensibilización alérgica. Recien-

temente se propuso el término “eczema

atópico” cuando se demuestra sensibiliza-

ción IgE y “eczema no atópico” cuando no

se demuestra. Pero esto no se aplica en la

actualidad y para su diagnóstico se consi-

deran exclusivamente criterios clínicos.

La afectación cutánea de la DA no tiene

unas características propias específicas y,

como tal, no se diferencia de otras derma-

titis.

El

prurito intenso

constituye el signo señal

de la dermatitis y su ausencia debe llevar a

replantear el diagnóstico.

Estableceremos un diagnóstico de sospe-

cha ante dermatitis pruriginosa con carác-

ter persistente o recurrente de al menos 6