XXXIX
Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergología Pediátrica
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jugar un papel modulador de la intensi-
dad de la enfermedad cuando ésta ya se
ha desarrollado. En 2001, Kalliomaki et al
publicaron en Lancet un estudio doble cie-
go controlado con placebo, en el que, en
madres finesas atópicas, con familiares de
primer grado o con parejas con dermatitis
atópicas, rinitis o asma alérgicas, recibie-
ron durante el embarazo Lactobacillus o
placebo, manteniendo esa administración
durante 6 meses en los niños nacidos de
esas madres. Se diagnosticó eccema ató-
pico en 46 de 132 niños (35%) a la edad de
dos años siendo la frecuencia de atopia la
mitad en el grupo en tratamiento con pro-
bióticos (15/64 frente a 31/68 con un riesgo
relativo de 0.51 [95% CI 0.32-0.84])
13
. Pos-
teriormente, un estudio también finés en
una cohorte de 1223 madres con niños en
riesgo para desarrollar enfermedades alér-
gicas, que recibieron un mix de Lactoba-
cillus, Bifidobacterias y Propionibacterias
o placebo, a los 5 años de seguimiento de
esos niños, no hubo diferencias significati-
vas en la incidencia acumulada de cualqui-
er enfermedad alérgica IgE mediada, pero
sí cuando se analizaban separadamente los
niños nacidos por cesárea, en cuyo caso sí
se encontraron diferencias significativas
en el grupo que recibió probióticos (24.3%
vs 40.5%; OR: 0.47)
14
. Una revisión Co-
chrane no mostró suficiente evidencia para
recomendar la adición generalizada de
probióticos a las fórmulas infantiles para
la prevención de la dermatitis atópica en
niños o la aparición de alergia alimentaria,
pero los propios autores comentaron que
los resultados podían estar influidos por la
amplia heterogeneidad de los estudios, en
cuanto a las cepas empleadas y el tiempo
de utilización de las mismas
15
. Sin embar-
go, un metaánalisis de 2012, que incluyó 14
estudios controlados con placebo, ha dem-
ostrado que la utilización de probióticos
puede prevenir el desarrollo de dermatitis
atópica si se emplean perinatalmente
16
.
En rinitis alérgica, la evidencia es menor.
Algunos estudios han puesto de relieve un
alivio sintomático en pacientes adultos con
rinitis alérgica moderada-grave por alergia
a pólenes, aunque en otros estudios los re-
sultados no parecen ser tan consistentes
17
.
Otro metaánalisis de 2013, con inclusión
de 25 estudios y un total de 4031 pacientes
analizados, se comprobó que la utilización
de probióticos fue efectiva en reducir los
niveles de IgE total, especialmente a me-
dida que se iba aumentando el tiempo de
seguimiento. También, si se administran
antes del nacimiento, se redujo el riesgo
de desarrollar sensibilización atópica, en-
tendiendo por sensibilización la presencia
de pruebas cutáneas en prick o IgE especí-
fica en valores altos frente a alérgenos. Sin
embargo, no se objetivó mejoría en la re-
ducción de desarrollar asma o sibilancias
18
.
En conclusión, el uso de probióticos en
las enfermedades alérgicas, bien de modo
preventivo, bien de su evolución, puede
resultar prometedor, de modo más espe-
cífico para la dermatitis atópica, aunque la
evidencia disponible actualmente todavía
es insuficiente, especialmente en el desa-
rrollo de alergia alimentaria, asma y rinitis
alérgica. Se necesitan nuevos estudios que
establezcan su verdadera utilidad en estas
patologías, el tiempo necesario de trata-
miento y las especies y cepas adecuadas
para conseguir beneficios clínicos.
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