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Los probióticos en alergia
e intolerancia
Javier Domínguez Ortega
1,2
, Elsa Phillips-Anglés
1
, Gemma Vilá
1
1
Servicio de Alergia.
2
Instituto de Investigación Hospital Universitario La Paz (IDiPAZ). Madrid.
Existen evidencias de que la prevalencia
de las enfermedades alérgicas ha aumen-
tado en los últimos años en todo el mun-
do
1,2
, especialmente en países industrial-
izados, constituyendo hoy un problema
global de salud. En España, la patología
alérgica supone el 3-5% de las consultas
de Atención Primaria (AP)
3
. La rinitis alér-
gica afecta al 22% de la población
4
y la
prevalencia del asma acumulada se estima
del 6,2% en niños de 6-7 años y del 11%
a los 13-14
5
. En adultos, ronda el 5%
6
. La
alergia a alimentos afecta a casi el 5% de
la población adulta, alcanzando el 8% en
población pediátrica
7
.
Cada vez parece más evidente que la aler-
gia es el resultado de la interacción entre
una base genética que predispone a pod-
er desarrollar alguna de las enfermedades
alérgicas y factores ambientales (virus, po-
lución ambiental, endotoxina bacteriana,
alérgenos, dieta, tabaquismo pasivo en
el caso de los niños, etc.) a los que el su-
jeto está expuesto, siendo especialmente
importante el periodo perinatal y los prim-
eros años de vida
8
. La disminución del
número de infecciones durante esa época,
la mejora de las condiciones de limpieza e
higiene alimentaria, y el uso de antibióti-
cos, se han relacionado con el aumento de
las enfermedades alérgicas, integrándose
esta asociación en la llamada “hipótesis de
la higiene”, especulándose con que podría
favorecerse un cambio en la composición
del microbioma
9
. Este microbioma, lo for-
maría la comunidad de microorganismos
que viven en el ser humano, en sus muco-
sas o en su piel, e incluiría no solamente
bacterias, sino también hongos y virus
10
.
En los últimos años, se ha avanzado en
el papel que la flora intestinal, aunque
más ampliamente también el microbio-
ma general, puede jugar en el desarrollo,
no solo de las enfermedades alérgicas e
intolerancias digestivas, sino en otras en-
fermedades crónicas como la diabetes, la
enfermedad inflamatoria intestinal, el de-
nominado colon irritable o la obesidad
11
. El
intestino constituye globalmente el princi-
pal órgano linfoide del organismo. Su alto
contenido en bacterias, particularmente en
el intestino grueso, pero también en el in-
testino delgado, juega un indudable papel
en los mecanismos de estimulación del
sistema inmune o en el establecimiento
de mecanismos reguladores que permi-
tan la tolerancia frente a los alérgenos. Al-
gunos estudios han puesto de manifiesto
las claras variaciones que han tenido lugar
en la composición de la flora intestinal con
respecto a las especies bacterianas tradi-
cionales en décadas pasadas y las ha rel-
acionado con los nuevos hábitos de vida
que las sociedades occidentalizadas han
introducido justamente en ese periodo de
tiempo. En este sentido, son clásicos los
estudios que recogían la diferencia de flo-
ra entre la población infantil sueca frente a
los niños estonios, con una base genética
semejante, pero tasas de alergia bajas en
Estonia y, sin embargo, altas en Suecia
12
.
Por todo ello, se ha postulado que la uti-
lización de probióticos podría prevenir el
desarrollo de enfermedades alérgicas en
niños de riesgo atópico, incluso si se ad-
ministran a la madre gestante, así como




