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Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergología Pediátrica
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diagnóstico, junto a la prueba de pro-
vocación. En mayoría de las ocasio-
nes, la información la proporciona la
familia del niño, con marcada impreci-
sión cuanto más alejada en el tiempo
haya sido la reacción. La historia clíni-
ca nos permite reconocer el tipo de re-
acción y determinar el tipo de estudios
a llevar a cabo para el diagnóstico. El
médico que atiende al paciente con
clínica sospechosa de reacción alérgi-
ca, debe recoger de forma sistemática
y fidedigna los síntomas y signos pre-
sentados y su cronología. La historia
clínica, ha de aportar información su-
ficiente para:
• Confirmar que la reacción adversa es
compatible con una reacción de hiper-
sensibilidad.
• Orientar a qué tipo de reacción corre-
sponde.
• Descartar otras causas no atribuibles al
fármaco implicado.
• Evaluar la indicación de estudio aler-
gológico.
Éstos son datos que deben formar par-
te de la historia clínica de alergia medi-
camentosa, y que en la mayoría de las
ocasiones, están en conocimiento del
pediatra que remite al niño para estudio,
siendo de suma importancia la recogi-
da de datos detallada y los más extensa
posible, con el fin de concretar la clínica
y evitar que los datos se diluyan con el
paso del tiempo:
• Nombre comercial del fármaco/s impli-
cado y presentación. Se debe preguntar
por fármacos sin prescripción médica.
• Cuadro clínico que motivó el tratamien-
to. Cuándo fue la reacción.
• Sintomatología exacta de la reac-
ción: describir con exactitud lesiones
cutáneas y localización, órganos afecta-
dos, gravedad de la sintomatología.
• Intervalos de tiempo: desde el inicio del
tratamiento a la aparición de los sínto-
mas, así como desde la última dosis ad-
ministrada.
• Historia de reacciones previas a otros
fármacos.
• Tratamiento prescrito para la reacción
(fármacos, necesidad de asistencia ur-
gente o ingreso).
La pauta de actuación y la programación
de pruebas diagnósticas se basa en la
información clínica. En series largas de
pacientes con sospecha de reacción in-
mediata a medicamentos, se produce res-
puesta en las pruebas de provocación en
menos del 20%. La historia clínica sigue
siendo primordial para el estudio, porque
la prueba de provocación suele ser, por
lo general, necesaria para el diagnóstico,
y si no se dispone de la suficiente infor-
mación, o la que se dispone es errónea,
el paciente puede ser expuesto a riesgos
innecesarios.
B)
PRUEBAS IN VITRO: Son las que me-
nos riesgo entrañan para el paciente.
Se dispone en la práctica clínica de
pruebas in vitro a pocos fármacos, y
básicamente para reacciones IgE me-
diadas.
• Cuantificación de Ac IgE específicos: El
hecho de que la mayoría de fármacos
actúen como haptenos dificulta la pro-
ducción de extractos exactos para el di-
agnóstico. Sólo es útil si determinación
en caso de reacciones inmediatas, y
por tanto IgE mediadas. Se dispone de
determinación de IgE específica frente
a un número limitados de fármacos,
entre los que destacan penicilina G,
penicilina V, amoxicilina, ampicilina,
cefaclor, insulina, látex, protamina, qui-
miopapaína y toxoide tetánico, gelati-
na, entre otros. Se consideran menos
sensibles que las prebas in vivo, y su
negatividad no descarta alergia al fár-
maco. Además se ha de tener en cuen-
ta que la determinación de IgE espe-
cífica a penicilina disminuye a niveles
indetectables al año de producida la
reacción sospechosa.




