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XXXIX

Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergología Pediátrica

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diagnóstico, junto a la prueba de pro-

vocación. En mayoría de las ocasio-

nes, la información la proporciona la

familia del niño, con marcada impreci-

sión cuanto más alejada en el tiempo

haya sido la reacción. La historia clíni-

ca nos permite reconocer el tipo de re-

acción y determinar el tipo de estudios

a llevar a cabo para el diagnóstico. El

médico que atiende al paciente con

clínica sospechosa de reacción alérgi-

ca, debe recoger de forma sistemática

y fidedigna los síntomas y signos pre-

sentados y su cronología. La historia

clínica, ha de aportar información su-

ficiente para:

• Confirmar que la reacción adversa es

compatible con una reacción de hiper-

sensibilidad.

• Orientar a qué tipo de reacción corre-

sponde.

• Descartar otras causas no atribuibles al

fármaco implicado.

• Evaluar la indicación de estudio aler-

gológico.

Éstos son datos que deben formar par-

te de la historia clínica de alergia medi-

camentosa, y que en la mayoría de las

ocasiones, están en conocimiento del

pediatra que remite al niño para estudio,

siendo de suma importancia la recogi-

da de datos detallada y los más extensa

posible, con el fin de concretar la clínica

y evitar que los datos se diluyan con el

paso del tiempo:

• Nombre comercial del fármaco/s impli-

cado y presentación. Se debe preguntar

por fármacos sin prescripción médica.

• Cuadro clínico que motivó el tratamien-

to. Cuándo fue la reacción.

• Sintomatología exacta de la reac-

ción: describir con exactitud lesiones

cutáneas y localización, órganos afecta-

dos, gravedad de la sintomatología.

• Intervalos de tiempo: desde el inicio del

tratamiento a la aparición de los sínto-

mas, así como desde la última dosis ad-

ministrada.

• Historia de reacciones previas a otros

fármacos.

• Tratamiento prescrito para la reacción

(fármacos, necesidad de asistencia ur-

gente o ingreso).

La pauta de actuación y la programación

de pruebas diagnósticas se basa en la

información clínica. En series largas de

pacientes con sospecha de reacción in-

mediata a medicamentos, se produce res-

puesta en las pruebas de provocación en

menos del 20%. La historia clínica sigue

siendo primordial para el estudio, porque

la prueba de provocación suele ser, por

lo general, necesaria para el diagnóstico,

y si no se dispone de la suficiente infor-

mación, o la que se dispone es errónea,

el paciente puede ser expuesto a riesgos

innecesarios.

B)

 PRUEBAS IN VITRO: Son las que me-

nos riesgo entrañan para el paciente.

Se dispone en la práctica clínica de

pruebas in vitro a pocos fármacos, y

básicamente para reacciones IgE me-

diadas.

• Cuantificación de Ac IgE específicos: El

hecho de que la mayoría de fármacos

actúen como haptenos dificulta la pro-

ducción de extractos exactos para el di-

agnóstico. Sólo es útil si determinación

en caso de reacciones inmediatas, y

por tanto IgE mediadas. Se dispone de

determinación de IgE específica frente

a un número limitados de fármacos,

entre los que destacan penicilina G,

penicilina V, amoxicilina, ampicilina,

cefaclor, insulina, látex, protamina, qui-

miopapaína y toxoide tetánico, gelati-

na, entre otros. Se consideran menos

sensibles que las prebas in vivo, y su

negatividad no descarta alergia al fár-

maco. Además se ha de tener en cuen-

ta que la determinación de IgE espe-

cífica a penicilina disminuye a niveles

indetectables al año de producida la

reacción sospechosa.