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Enfermería escolar: ayudando a la integración de la alergia en la escuela

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sos de miedo, pena o incluso repugnancia

entre los compañeros ante la vivencia de

un episodio agudo.

Sobre los profesionales del centro educa-

tivo.

Ante la comunicación de un nuevo caso

de enfermedad crónica en el medio esco-

lar, los profesionales del centro educativo

suelen pasar por un proceso de temor a lo

desconocido. Es muy común presenciar

una primera reacción de pánico con expre-

siones como “¿pero cómo voy a hacer yo

eso?”, “por favor, que no me toque a mí te-

ner que hacer nada”, “y cuando vayamos

de excursión, ¿qué?”. Estas frases pueden

dar lugar a continuación a un “bueno,

pues si se tiene que hacer, se hace”, “no

pasa nada, mientras me expliquen bien en

qué consiste su problema, cómo tratarlo y

asegurarme la cobertura de mi responsa-

bilidad…” o, por el contrario un “pues que

se cambie de centro, a uno que le puedan

atender específicamente”.

Las sesiones de educación física, el come-

dor escolar o las excursiones suelen ser

los momentos más delicados para hacer

frente a la situación de forma eficaz.

De todo ello podemos resumir que las

principales consecuencias en este sector

de la comunidad escolar serían:

– Ansiedad.

– Temor.

– Pena.

– Rechazo.

– Compasión.

– Cercanía.

– Amabilidad.

– Condescendencia.

– Empatía.

– Otros.

Sobre los familiares del niño afectado.

Ni que decir tiene que la familia más di-

recta del niño vive angustiosamente la si-

tuación, sobre todo tras el momento del

diagnóstico. El miedo a poder llevar una

vida normal, un futuro como cualquier otra

persona de su edad, temor al sufrimiento

físico y mental de su hijo, hace que el nivel

de ansiedad en estos familiares se dispare

durante los primeros momentos. Confor-

me pasa el tiempo y el equipo médico les

ofrece toda la información y medios a su

abasto para facilitar al máximo la adapta-

ción a la situación, la familia va aceptando

el proceso e intenta afrontar el problema

de forma eficaz. De ahí que cuando la fa-

milia notifica al centro educativo la enfer-

medad de su hijo/a, los veamos tranquilos,

sosegados y “controlando la situación”.

Ahora bien, la negativa del centro edu-

cativo a la escolarización del menor o la

puesta de trabas a la misma, ya sea por

parte de la misma escuela o de la Adminis-

tración responsable, genera en la familia

gran frustración y enfado. La movilización

social, sobre todo a través de los medios

y tecnologías de la comunicación, se con-

vierte en la principal arma de lucha por los

derechos del niño afectado.

Ejemplos:

http://www.levante-emv.com/comunitat- valenciana/2010/05/11/cinco-mil-firmas- apoyan-alumno-epileptico-benifaio-reci- ba-colegio-atencion-medica/704332.html

“ENFERMERÍA ESCOLAR EN COLE-

GIOS ORDINARIOS DE COMUNIDAD VA-

LENCIANA”

Por otra parte, el acompañamiento a las vi-

sitas médicas, pruebas clínicas o adminis-

tración de medicación pautada conducen a

una reorganización doméstica y provocan

a los padres o tutores legales del menor

importantes trastornos laborales, que en

ocasiones acaban de la peor de las ma-

neras: con el despido. Esto repercute de

forma directa en la economía familiar. Por

tanto, todo aquello que esté en la mano de

los profesionales del centro educativo y de

los sanitarios facilitará la normalización del

proceso, tanto para el niño afectado como

para su familia.