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Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergología Pediátrica
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2.2.2.3.
Estadística
. Es muy importante –si
la investigación es susceptible de ello, que
lo es en la mayoría de los casos– especificar
porqué se ha elegido el número de sujetos
que se han incluido, especificando el nivel
de confianza y la potencia que ese número
puede proporcionar. La importancia de este
tema viene dado por el hecho que uno de
los principales problemas que tienen mu-
chos estudios de investigación es el llama-
do “error beta” o falta de potencia. Se trata
de que esa falta de potencia (generalmen-
te un número reducido de individuos) nos
hace llegar a la conclusión de que no hay
diferencia entre grupos (en un ensayo clíni-
co, por ejemplo, entre el activo y el placebo)
cuando, en realidad, si hubiéramos estudia-
do un número adecuado de individuos sí
habríamos hallado diferencias.
Además de explicar nuestra “n” de indivi-
duos, hay que explicar bien los métodos
estadísticos que hemos aplicado a los da-
tos. La explicación ha de ser tanto más ex-
haustiva cuanto más complicados sean los
métodos estadísticos aplicados. Debe tam-
bién especificarse que programa(s) de es-
tadística y que versión(es) se han usado. Si
se ha usado un programa específico para
gráficos, también hay que especificarlo.
2.2.2.4.
Consideraciones éticas
. Suele ser en
el apartado de Material y Métodos donde
hay que incluir –caso de requerirse– cómo
se ha asegurado el investigador de que la
investigación no infringe las normas del có-
digo de ética (Declaración del Helsinki). Si
el estudio –debido a sus características– fue
aprobado por un Comité de Ética, deberá
especificarse que así fue, y de qué Comité
se trató. Deberá poderse aportar el consen-
timiento informado de los participantes y la
comunicación escrita del Comité de Ética, si
los editores de la revista lo requirieran.
2.2.3. Resultados
Esta sección puede ser bastante corta, ya
que puede apoyarse en tablas y figuras a
las que referirse en el texto. No es aconse-
jable escribir lo que ya está contenido en
las tablas o figuras. Esta sección también
puede subdividiese en apartados si fuera
conveniente. Hay que pensar bien como re-
sumir los resultados para que el mensaje
fundamental del artículo no se desperdigue
un una maraña de números. A veces, una
o dos buenas figuras simples son capaces
de resumir todo y ayudan enormemente a
comprender los resultados. Y, atención, un
manuscrito fácil de comprender suele tener
más probabilidades de ser publicado. Por
otro lado, una buena figura puede atraer
la atención de los revisores y del editor
correspondiente y facilitar la publicación.
Además, otros autores o conferenciantes
pueden encontrar que esa sencilla figura es
la mejor manera de transmitir los hallazgos
del estudio y elegirla como diapositiva para
una determinada presentación.
Cada revista tiene unas normas específicas
sobre las figuras y las tablas. Por ejemplo,
hay revistas que quieren que las tablas es-
tén dentro del texto del manuscrito; aun-
que la mayoría prefieren que figuren cada
una en una página separada, al final del
texto. Generalmente un editor de textos
habitual, como MSWord©, es más que su-
friente para construir una tabla.
Con respecto a las figuras, cada revista tie-
ne unas especificaciones que –casi siem-
pre– excluyen figuras construidas con MS
PowerPoint© ya que la resolución que este
programa ofrece suele ser menor que la
revista requiere. Los paquetes estadísticos
actuales más usados, como SPSS© o Sta-
ta©, suelen tener módulos de gráficos que
aportan suficiente calidad y son exportables
a formatos que las revistas suelen aceptar
(JPG, PDF, o TIFF). Existen también progra-
mas específicos de gráficos, muy versáti-
les y útiles para las publicaciones médicas
como SigmaPlot©. En un estrato superior
se encuentran programas de diseño gráfico
como Photoshop© o Illustrator© de Adobe.
2.2.4. Discusión
Esta sección es, probablemente, la más
complicada de escribir; especialmente al




