T.E. 2 Escribir un trabajo científico en medicina: “Querer es poder”
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principio. Básicamente consiste en inter-
pretar los resultados obtenidos en el estu-
dio a la luz de lo previamente publicado; y
terminar haciendo un resumen del trabajo.
No existen normas ni extensión fijas para
esta sección, pero en extensión podría lle-
gar a ser la mitad del texto del manuscrito.
Hay autores que prefieren dividirla en sec-
ciones, incluso subtituladas, tales como
“Principales hallazgos”; “Posible explica-
ción”; “Comparación con otros estudios”;
“Fortalezas y debilidades del estudio”;
“Implicaciones para la salud y para futuras
investigaciones”; y “Resumen”. Aunque no
es necesario titular las diferentes seccio-
nes mencionadas, e incluso a algunos au-
tores les parece un tanto exagerado hacer-
lo, sí conviene estructurar la discusión de
esa forma y –sin duda– cambiar de párrafo
entre una y otra sección.
Una buena introducción, con su adecuada
búsqueda bibliográfica, ayudara enorme-
mente a la discusión, especialmente en
el apartado de la comparación con otros
estudios. Al establecer estas comparacio-
nes conviene agrupar los hallazgos y hacer
comparaciones en bloques temáticos co-
munes más que ir saltando de uno a otro
e ir de delante atrás y de atrás adelante.
De nuevo, cuanto más ordenado y preciso
sea el texto, más fácilmente se entenderá
y más fácilmente será aceptado el manus-
crito. Uno error común entre los autores es
asumir que el lector tiene la misma infor-
mación que el que escribe. Lo normal es
que no sea así y que –por tanto– haya que
escribir de forma ordenada y paso a paso,
sin saltos en el vacío. Sir Francis Bacon
dijo una vez que “la lectura hace al hombre
completo; la discusión científica lo prepa-
ra; pero la escritura lo hace exacto” (3).
La exactitud es importante en todo artículo
científico, y también en el artículo médico.
Esa exactitud debe llevar a tener un cier-
to freno en la discusión, cuando se intente
explicar los resultados. Hay que tratar de
mantener la imaginación un tanto sujeta
y basar cualquier explicación a la que se
pueda acudir en hechos previamente de-
mostrados, y debidamente referenciados.
No es que no se puedan aportar nuevas hi-
pótesis para explicar resultados, pero hay
que hacerlo con cuidado.Tampoco hay que
explicar todo. Habrá ocasiones en las que
no exista una explicación, o no sea posible
darla. En estos casos, lo más honrado es
simplemente decirlo así: “no encontramos
explicación para este resultado”. Desde
luego, las explicaciones hay que centrar-
las en los resultados novedosos. Otros re-
sultados colaterales que hayamos podido
encontrar y que coincidan con la literatura
previa, no merecen más explicación, de
forma habitual.
Conviene acabar la Discusión con un pe-
queño párrafo que resuma los hallazgos
del manuscrito; y, si es conveniente, apun-
tar la dirección de las futuras investigacio-
nes en el tema. Eso fija el mensaje en el
lector y realza los hallazgos más importan-
tes que el autor quiere subrayar.
2.2.4. Tablas y Figuras
Como se ha dicho anteriormente, la ma-
yoría de las revistas médicas prefieren las
tablas al final del texto, al igual que los
pies de las figuras. Cada tabla debe ir en
una página, y las leyendas de las figuras
se suelen poner agrupadas en la misma
página.
Es crucial que las tablas y las figuras se
puedan leer con independencia del texto.
Es decir, que cualquier columna (tablas) o
eje (figuras) debe estar perfectamente es-
pecificado; así como las unidades en las
que se encuentran los valores. Las leyen-
das de las tablas y figuras; así como –si es
necesario– las notas a pié, deben dar las
explicaciones necesarias para la interpre-
tación independiente de cada tabla y cada
figura.
Aunque los resultados de cada investiga-
ción requieren un estilo específico de ta-
blas y/o figuras, la inclusión de una primera
tabla con los datos “demográficos” (sexo,
edad, y demás características) de los indi-
viduos incluidos en el estudio ayuda bas-




