T.E. 2 Escribir un trabajo científico en medicina: “Querer es poder”
232
meta-análisis; o “CARE”
(http://www.care-
statement.org) para descripción de casos clí-
nicos. Si se tienen en cuenta estas normas a
la hora de planificar la investigación, se está
más seguro de que los resultados serán más
robustos, y –por tanto– publicables.
1.2. Algo original
De nada sirve tener datos consistentes si
no son más que la enésima repetición de
algo ya conocido. No está mal replicar re-
sultados de investigaciones previas: la re-
petición de los mismos resultados por gru-
pos distintos en diversas áreas geográficas
dan consistencia y generabilidad a los re-
sultados. Pero esto tiene un límite. Siem-
pre se puede ser el primero en tener datos
de la propia región, pero si no hay nada de
original, los resultados sólo interesarán a
una publicación regional.
La mejor forma de generar algo original
es saber muy bien el límite de lo conoci-
do en el campo que pueda interesarnos;
y en el queremos investigar. Una pregun-
ta de investigación que pueda surgir ante
un paciente debería pasar inmediatamen-
te después por una buena búsqueda bi-
bliográfica: es muy probable que otros
se hayan hecho la misma pregunta y que
incluso ya la hayan respondido. Sin em-
bargo, hay siempre matices y áreas en la
que –casi con toda probabilidad– esa pre-
gunta sigue sin acabar de ser respondida,
o son necesarios más datos para acabar de
afirmar rotundamente una respuesta. Una
buena búsqueda bibliográfica es muy útil
también para escribir una buena introduc-
ción a nuestro manuscrito. Suele ser acon-
sejable, especialmente si se van a manejar
varias decenas de citas (típico en un artí-
culo de revisión), hacer la búsqueda por
medio de programas que las almacenen
y las puedan manejar de forma que se re-
numeren automáticamente y se les pueda
dar automáticamente un formato específi-
co para la revista a la que se va a mandar el
manuscrito. Los programas más populares
son Referente Manager
©
y Endonote©, am-
bos comerciales; y JabRef o Zotero, libres.
La originalidad de nuestro material puede
ser primaria, secundaria o terciaria. Se en-
tiende por primaria la información genera-
da por vez primera por nosotros mismos.
La secundaria y terciaria implican procesa-
miento de información primaria. Más es-
pecíficamente, las definiciones de los dis-
tintos tipos de información son:
– Información primaria
. Es original y no
ha sido filtrada por medio de la inter-
pretación o evaluación. Ofrece un pen-
samiento original e informa de un des-
cubrimiento (no importa lo grande que
éste sea). En el caso de la medicina,
suele publicarse en forma de “artículos
originales”, “cartas de investigación” o
“informes de casos clínicos”.
– Información secundaria
. Es la que ana-
liza, interpreta, reorganiza o resume la
información primaria. Suele incluirse
en “artículos de revisión” o en mono-
grafías, generalmente de temática y
contenido más amplios.
– Información terciaria
. Consiste en la reco-
lección y refinado de la información pri-
maria y secundaria. Se presenta en forma
de resúmenes o introducciones a la situa-
ción actual de un tema concreto. A veces
no es fácil distinguir entre información
secundaria y terciaria. Podría decirse que
el paradigma de la información terciaria
es el tratado, el manual o el libro de texto.
Si nos ceñimos a la información que suele
aparecer en las revistas médicas, podemos
disponer de información original tanto en
forma de información primaria como se-
cundaria. Es decir, puede escribirse un ar-
tículo científico sin necesidad de disponer
de datos originales propios. Un ejemplo
clásico son las revisiones sistemáticas y/o
los meta-análisis.
2. Escribir el artículo
2.1. Elegir la revista
Una vez que se dispone de la información,
primaria o secundaria, lo ideal es decidir
a qué revista se enviará el manuscrito en




