T.E. 2 Escribir un trabajo científico en medicina: “Querer es poder”
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ría un error no hacerlo dada la calidad de
nuestro trabajo, el avance que ofrece y la
cantidad de citas que proporcionará a su
revista si lo publica. Sin embargo, en casi
todas las revistas hay que incluir una car-
ta al editor presentando el trabajo. En esa
carta suele ser obligatorio afirmar que los
resultados que se incluyen en el manuscri-
to no han sido previamente publicados (no
incluye abstracts de congresos) ni están
siendo considerados por otra revista. Tam-
bién puede requerirse que se especifique
cuál han sido el papel de cada uno de los
autores. En cualquier caso, la carta incluye
el título del artículo y, como ya se ha dicho,
este debe ser lo más atractivo posible.
Además, en la carta puede hacerse una re-
lación de las razones por las cuales el edi-
tor debería considerar el manuscrito para
ser publicado. Al menos, para que lo envíe
a los revisores.
Aunque no es fácil anticipar el comporta-
miento de un editor, una de las secciones
que mirará inmediatamente antes de de-
cidir que hacer con un determinado ma-
nuscrito, es el abstract. Un buen título y un
buen abstract facilitan el buen itinerario de
un manuscrito; un mal título y un mal abs-
tract probablemente pararán el manuscrito
de manera inmediata.
Si se diera la circunstancia de que el autor
conoce al editor o a uno de los editores,
no es inadecuado mandarle el manuscrito
y pedirle su opinión acerca del interés que
la revista podría tener en publicarlo. Sin
embargo, una primera respuesta positiva
del editor, no implica necesariamente que
el manuscrito acabe siendo aceptado.
Desafortunadamente no hay mucho más
que se pueda hacer para convencer a un
editor de que debe publicar nuestro artí-
culo. En resumen: un buen título; un buen
abstract; un manuscrito consistente, divi-
dido en las secciones correspondientes,
con la longitud adecuada y adaptado a las
normas de la revista; y una buena carta
de presentación son las mejores bazas del
autor. Una vez todo preparado, es el mo-
mento de enviar el manuscrito a la revista
seleccionada.
4. Enviar el manuscrito
Actualmente casi todas las revistas utilizan
aplicaciones web para recibir los manus-
critos. Aunque muchas revistas tienen sus
propias aplicaciones, existen dos de ellas
que son las más comunes debido a que de-
penden de dos de las editoriales más pode-
rosas: Elsevier y Wiley. Las revistas perte-
necientes a la primera utilizan el “Elsevier
Editorial System” o “EES”; mientras que
la segunda usa “Scholar One”. En general
son entornos amistosos y fáciles de usar.
Simplemente hay que ir rellenando los da-
tos que la aplicación va pidiendo. Si se han
leído bien las normas, y el material está ya
preparado (aunque no siempre las normas
de las revistas coinciden plenamente con
los requerimientos de la aplicación web)
el proceso es simple. Normalmente basta
con cortar y pegar (por ejemplo el título o
el abstract); con especificar los autores y
sus filiaciones (para lo que conviene tener
las direcciones de correo electrónico co-
rrespondientes); y con enviar los archivos
correspondientes del texto y de las figu-
ras. Dependiendo de las revistas, las tablas
pueden necesitar ir en archivos distintos.
También dependiendo de las revistas, es
posible enviar material para el repositorio:
tablas que no sean fundamentales en el
texto y que excedan el número permitido,
pero que convenga que estén a disposi-
ción del editor. Por último conviene tener
pensados tres o cuatro nombres de revi-
sores, con sus correspondientes correos
electrónicos, para incluirlos en la sección
correspondiente del proceso del envío.
A pesar de que el proceso es sencillo, no
está exento de sorpresas, especialmente
en las revistas en las que el autor entra por
vez primera, y hay que armarse de pacien-
cia. Estas sorpresas pueden venir a veces
por la necesidad de rellenar formularios de
autoría o de conflicto de interés, que a ve-
ces deben firmar todos los autores, antes
de culminar el proceso del envío.




