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T.E. 2 Escribir un trabajo científico en medicina: “Querer es poder”

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Por lo tanto, las características de la pre-

gunta son importantes. Si la pregunta es

demasiado complicada, quizás el desánimo

cunda de inmediato tras la formulación y el

proceso quede en nada. Si la pregunta es

demasiado simple, quizás se puede respon-

der sin necesidad de acudir a ningún proce-

so de investigación, y –de nuevo– el proce-

so queda en nada. Es necesario, por tanto,

que la pregunta sea proporcional al esfuer-

zo (tanto humano como económico) que

uno puede llegar a hacer. Es importante, sin

embargo, que el inicio de este proceso esté

tutelado. No es que no se pueda hacer solo,

sino que si es tutelado es mucho más fácil y

siempre se puede empezar donde otro lo ha

dejado, de manera que no hay que andar el

camino desde el principio.

3. ¿Qué médicos deben escribir artículos

científicos?

Se puede plantear si para ser un buen mé-

dico es necesario escribir artículos cientí-

ficos. La respuesta es, desde mi punto de

vista: no. No es necesario, pero yo diría

que es conveniente. O si lo ponemos de

otra forma, es más fácil ser un buen médi-

co si se publica (o se intenta) que si no se

hace. Aunque no puedo aportar evidencias

científicas al respecto, parece se sentido

común que el que publica esté en mejores

condiciones de manejar el método científi-

co, que le proporciona tres ventajas: 1) Pue-

de interpretar mejor la bibliografía; 2) Está

más acostumbrado a actualizarse, según la

bibliografía; y 3) Puede estar creando par-

te de la ciencia en algún ámbito de su es-

pecialidad. Todas estas ventajas favorecen

que el médico “publicador” se encuentre

con más facilidad en el “límite de la cien-

cia” de su especialidad. No digamos, si él

mismo está produciendo la ciencia.

Hace algún tiempo, un colega me decía

–quizás algo injustamente– que hay tres

tipos de médicos: publicadores, cumpli-

dores y escaqueadores. No es necesario

entrar de la descripción de cada uno de

estos tipos, pero se adivina con claridad

que para el paciente y para el sistema de

salud son mejores los publicadores y los

cumplidores que los escaqueadores. Es

más, a veces, para un enfermo en concre-

to, son mejores los cumplidores; porque

los publicadores pueden estar “demasiado

ocupados” investigando y/o publicando.

Lo que subraya la afirmación anterior de

que no es necesario publicar para ser un

buen médico.

4. Publicadores activos y rémoras.

Como en casi todos los ámbitos de la vida,

en la investigación biomédica también se

puede aplicar el refrán de “unos llevan la

fama y otros cardan la lana”. Dadas las ca-

racterísticas de la medicina actual y de la

investigación biomédica es casi imposible

no trabajar en equipos; equipos que nece-

sariamente son más grandes y multidisci-

plinares a medida que la investigación se

hace más compleja. Esto implica que entre

muchas personas es casi natural que unas

trabajen más que otras. Es incluso fisioló-

gico que haya algunas de esas personas

que simplemente ponen su nombre en una

publicación por una mal entendida “defe-

rencia con el jefe”.

Si nos atenemos a las normas de autoría

de publicaciones del Comité Internacional

de Editores de Revistas Médicas (ICMJE),

conocido también como Grupo de Vancou-

ver, sólo deberían aparecer como autores

aquellos que hayan contribuido substan-

cialmente en los siguientes tres aspectos de

una investigación: 1) La concepción y dise-

ño del estudio, o el análisis e interpretación

de datos; 2) La elaboración del borrador del

artículo o su revisión crítica, con aportes im-

portantes a su contenido intelectual; y 3) La

aprobación de la versión final enviada a pu-

blicar. Si no se dan estas condiciones, ni los

autores reales deberían incluir a quien no

las cumple; ni el que no las cumple debería

permitir que lo incluyeran. No es fácil qui-

tarse un mérito que nos viene dado gratui-

tamente, especialmente si lo necesitamos:

hay que ser muy íntegro para no hacerlo.

Demasiadas rémoras han hecho su carrera

autora a costa de autores activos.