XXXIX
Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergología Pediátrica
251
Las
pruebas epicutaneas (Parche)
miden la
sensibilización tardía, en la que interviene
la inmunidad celular (linfocitosT), y se rea-
lizan mediante la prueba del parche.
Tienen especial interés en las dermatitis
de contacto y pueden ser de utilidad en
dermatitis atópica. Se aplica la sustancia
a estudiar sobre una superficie algodo-
nosa y una capa aislante, fijándose con
esparadrapo en zona paravertebral o en
la cara anterior del antebrazo. Se destapa
el parche a las 48-72 horas y se realiza
la lectura a los 15-20 minutos. Las reac-
ciones son muy variables, desde mínimo
eritema hasta aparición de vesículas, am-
pollas y necroisis. Se aconseja no mojar
el parche así como evitar la exposición a
radiación solar y el tratamiento corticoi-
deo, ya que podrían alterarse los resul-
tados.
Valoración de pruebas
epicutáneas
GRADO
REACCIÓN
+/–
Mínimo eritema
+
Eritema bien definido
++
Eritema y pápulas
+++
Eritema+pápulas+vesículas
++++
Lo anterior+ampollas y/o necrosis
Las
pruebas de provocación
se emplean
cuando no es posible demostrar la rele-
vancia clínica de un alérgeno sospechado,
o existe discordancia entre las pruebas in
vitro e in vivo y la clínica del paciente. Se-
gún el órgano diana pueden ser conjunti-
vales, nasales, bronquiales o pruebas de
provocación oral. Se pretende reproducir
la clínica referida por el paciente en rela-
ción a la exposición al alérgeno, de forma
controlada. Conviene informar correcta-
mente de los posibles riesgos así como
tomar las precauciones necesarias. Es
recomendable solicitar el consentimiento
informado.
La prueba de
provocación conjuntival
se
utilizaba hace años para valorar la eficacia
de la inmunoterapia, actualmente ha dis-
minuido su uso al disponer de nuevas he-
rramientas. Consiste en la administración
del diluyente con el alérgeno en el saco
conjuntival, registrando la sintomatología
a los 15 minutos (inyección conjuntival,
epifora, prurito, etc). Se van probando di-
ferentes concentraciones y se considera la
prueba positiva cuando aparece la clínica
referida.
La prueba de
provocación nasal
consiste
en inhalar el alérgeno a estudio, emplean-
do extractos estandarizados incremen-
tando la concentración progresivamente.
Para su interpretación se pueden emplear
escalas de síntomas, (estornudos, prurito,
rinorrea, obstrucción nasal…), valorar la
resistencia de la vía aérea nasal median-
te rinomanometría o estudiar la secreción
nasal, interrumpidendo la prueba si resulta
positiva. Conviene tener especial precau-
ción por riesgo de broncoespasmo.
La
provocación bronquial específica
tiene
su utilidad para confirmar la etiología de
la enfermedad. Se realiza una espirometría
basal y se administra el diluyente control
seguido de nuevo control de función pul-
monar (éste será el FEV 1 de referencia).
Se van administrando cantidades crecien-
tes del alérgeno realizando sucesivas espi-
rometrías, considerando la prueba positiva
cuando se detecta una caída del FEV 1 del
15%. Está contraindicada cuando el asma
está bien filiado o cuando el paciente tiene
otros factores de riesgo. Es posible presen-
tar reacción hasta 24 horas después.
La pruebas de
provocación oral
se em-
plean fundamentalmente para el diagnós-
tico de alergia alimentaria y en menor me-
dida para el estudio de alergia a fármacos.
Se pueden realizar provocaciones orales
abiertas, por lo general en lactantes y ni-
ños pequeños, o enmascaradas (simple o
doble ciego). Son la única prueba definiti-
va cuando mediante la historia clínica y las
pruebas realizadas no permite esclarecer




