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XXXIX

Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergología Pediátrica

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Las

pruebas epicutaneas (Parche)

miden la

sensibilización tardía, en la que interviene

la inmunidad celular (linfocitosT), y se rea-

lizan mediante la prueba del parche.

Tienen especial interés en las dermatitis

de contacto y pueden ser de utilidad en

dermatitis atópica. Se aplica la sustancia

a estudiar sobre una superficie algodo-

nosa y una capa aislante, fijándose con

esparadrapo en zona paravertebral o en

la cara anterior del antebrazo. Se destapa

el parche a las 48-72 horas y se realiza

la lectura a los 15-20 minutos. Las reac-

ciones son muy variables, desde mínimo

eritema hasta aparición de vesículas, am-

pollas y necroisis. Se aconseja no mojar

el parche así como evitar la exposición a

radiación solar y el tratamiento corticoi-

deo, ya que podrían alterarse los resul-

tados.

Valoración de pruebas

epicutáneas

GRADO

REACCIÓN

+/–

Mínimo eritema

+

Eritema bien definido

++

Eritema y pápulas

+++

Eritema+pápulas+vesículas

++++

Lo anterior+ampollas y/o necrosis

Las

pruebas de provocación

se emplean

cuando no es posible demostrar la rele-

vancia clínica de un alérgeno sospechado,

o existe discordancia entre las pruebas in

vitro e in vivo y la clínica del paciente. Se-

gún el órgano diana pueden ser conjunti-

vales, nasales, bronquiales o pruebas de

provocación oral. Se pretende reproducir

la clínica referida por el paciente en rela-

ción a la exposición al alérgeno, de forma

controlada. Conviene informar correcta-

mente de los posibles riesgos así como

tomar las precauciones necesarias. Es

recomendable solicitar el consentimiento

informado.

La prueba de

provocación conjuntival

se

utilizaba hace años para valorar la eficacia

de la inmunoterapia, actualmente ha dis-

minuido su uso al disponer de nuevas he-

rramientas. Consiste en la administración

del diluyente con el alérgeno en el saco

conjuntival, registrando la sintomatología

a los 15 minutos (inyección conjuntival,

epifora, prurito, etc). Se van probando di-

ferentes concentraciones y se considera la

prueba positiva cuando aparece la clínica

referida.

La prueba de

provocación nasal

consiste

en inhalar el alérgeno a estudio, emplean-

do extractos estandarizados incremen-

tando la concentración progresivamente.

Para su interpretación se pueden emplear

escalas de síntomas, (estornudos, prurito,

rinorrea, obstrucción nasal…), valorar la

resistencia de la vía aérea nasal median-

te rinomanometría o estudiar la secreción

nasal, interrumpidendo la prueba si resulta

positiva. Conviene tener especial precau-

ción por riesgo de broncoespasmo.

La

provocación bronquial específica

tiene

su utilidad para confirmar la etiología de

la enfermedad. Se realiza una espirometría

basal y se administra el diluyente control

seguido de nuevo control de función pul-

monar (éste será el FEV 1 de referencia).

Se van administrando cantidades crecien-

tes del alérgeno realizando sucesivas espi-

rometrías, considerando la prueba positiva

cuando se detecta una caída del FEV 1 del

15%. Está contraindicada cuando el asma

está bien filiado o cuando el paciente tiene

otros factores de riesgo. Es posible presen-

tar reacción hasta 24 horas después.

La pruebas de

provocación oral

se em-

plean fundamentalmente para el diagnós-

tico de alergia alimentaria y en menor me-

dida para el estudio de alergia a fármacos.

Se pueden realizar provocaciones orales

abiertas, por lo general en lactantes y ni-

ños pequeños, o enmascaradas (simple o

doble ciego). Son la única prueba definiti-

va cuando mediante la historia clínica y las

pruebas realizadas no permite esclarecer