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Simposium
por genes localizados en el cromosoma
5q4.
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Existen dos formas clínicas, la forma
limbar y la tarsal, siendo esta última la más
frecuente. En ambos casos, la cronicidad
de la inflamación puede inducir la erosión
epitelial e inflamación estromal, general-
ment en la zona central y superior de la
córnea. Estas lesiones corneales pueden
originar, si no se tratan rápida y adecua-
damente, opacidades permanentes con la
consiguiente afectación de la visión. Los
síntomas clínicos suelen ser más intensos
en esta forma clínica, con fotofóbia intensa
(los ninos no pueden abrir los ojos durante
días, viviendo en oscuridad permanente),
picor, lagrimeo intenso con descarga mu-
cosa blanquecina. La aparición de dolor
nos debe hacer sospechar de la presencia
de afectación corneal.
Queratoconjuntivitis atópica:
Esta forma clínica es infrecuente en infan-
cia y adolescencia. Afecta a varones de 30-
50 años de edad, coincidiendo con otras
manifestaciones alérgicas como dermatitis
atópica, eczemas, asma o urticaria.
Diagnóstico
Historia clínica y exploración física:
En un niño que consulta por un cuadro de ri-
nitis-conjutivitis la anamnesis es fundamen-
tal para orientar la posible etiología alérgica.
En el interrogatorio es importante recoger
una serie de datos:
• Existencia de antecedentes personales y
familiares de atopia (rinitis, asma, aler-
gia a alimentos, dermatitis). Los niños
que presentan antecedentes familiares
de atopia pueden desarrollar síntomas
con más frecuencia y a una edad más
temprana.
• Edad de aparición de los síntomas, du-
ración, frecuencia, estacionalidad. La
sensibilización a aeroalérgenos rara vez
comienza antes de los 6 meses de edad
pero puede comenzar entre los 6 meses
y 2 años de vida, aunque los síntomas
de rinitis rara vez se manifiestan antes
de los 2 años.
• Asociación con síntomas bronquiales,
oculares o sinusales.
• Relación con desencadenantes.
• Impacto sobre la calidad de vida del
niño y su familia (repercusión en el ren-
dimiento escolar y en la realización de
tareas diversas, pérdida de días escola-
res, trastornos del sueño, carga econó-
mica para sus familias).
• Tratamientos realizados y su eficacia.
En la exploración física se deben buscar
rasgos fenotípicos de atopia como el plie-
gue de Dennie-Morgan, estasis venosa por
debajo de los páppados inferiores (“ojeras
alérgicas”), tics o surco nasal transverso
secundarios al “saludo alérgico”, muy tí-
picos de los niños alérgicos. Se realizarán
exploración de los órganos que potencial-
mente pueden estar afectados en un pa-
ciente atópico:




